Esta es una reflexión muy particular acerca de un tema muy concreto: mis webcomics y su formato. Así que no creo que sea para todo el mundo, por lo que os emplazo a cerrar la pestaña de esta entrada y seguir vuestro camino, que el texto es largo. Ahora, si os interesa el tema (de manera particular o general), seguid adelante.
Desde hace algún tiempo, vengo dándole vueltas a un tema: ¿qué formato utilizar para los webcomics? Concretamente, para mis webcomics, los de Proyecto Autodidacta. Desde los inicios del proyecto, me he ceñido siempre al formato rectangular vertical, con una proporción aproximada al A4. La razón principal era (y es) que fuera posible imprimirlos sin dificultad.
Sin embargo, con el auge de los lectores electrónicos (lease tablets, eReaders variados, teléfonos móviles y dispositivos por el estilo), ¿ha llegado el momento de dejar de pensar en el papel y pensar únicamente en el formato electrónico, aprovechando las virtudes que nos ofrece?
Dado que se tratan de comics con pretensiones educativas, una de las razones de utilizar este medio de comunicación (aparte de ser el que más me gusta y adoro) es porque la fragmentación de la información en trozos pequeños facilita su asimilación, al mismo tiempo que los dibujos la refuerzan. Ahora bien, ¿en qué medida afectaría la presentación de viñetas de manera individual a esta característica hecho del cómic? Habitualmente, yo no juego mucho con la página, que viene a ser apenas un soporte para las viñetas. En ocasiones, me he lanzado con una splashpage, pero nada más. No busco el efectismo narrativo. Para lo que cuento, es mejor explicaciones someras, limitadas a entre seis y nueve viñetas por página (a veces menos).
Por ello, me estoy planteando un cambio de formato. Oh, nada radical: es decir, que no dejaría de hacer los comics tal y como los estoy haciendo hasta ahora. Pero estaba pensando en probar otros formatos, como el de un PDF empotrado con formato de presentación (vamos, algo así a lo de Slideshare) para realizar pequeñas cosas. De hecho, me lancé e hice una pequeña prueba que podéis ver a continuación:
Lo que me preocupa en cierta medida (que no deja de ser una preocupación un poco ociosa, hija de reflexiones ocasionales) es en como afectará a la asimilación de la información por parte del lector. Creo que el hecho de que se terminase imponiendo el formato de rectángulo vertical sobre el horizontal (ay, aquellos cuadernillos del “Guerrero del antifaz” de mi infancia…) es, mercado aparte, que resulta más fácil de leer porque el ojo tiene que desplazarse menos (no tengo ninguna fuente de esto, pero sospecho que es así). Pasar de un formato vertical a uno horizontal debería obligar a centrar la “acción” en eso, en el centro, dejando bastante aire alrededor en lugar de saturar la viñeta (¿sería diapositiva en este caso?) aprovechando todo el espacio disponible para incluir más información. Es decir, algo así como lo que ya he hecho al adaptar páginas que tenía ya creadas para publicarlas en Google+ y que lo podéis ver en la presentación que hay sobre este párrafo. Aunque sospecho que eso del “aire” lo he incumplido un poco.
Tomando esto como regla de oro, el obstáculo mayor que queda es que para mostrar más información se le obliga al lector a ejecutar más acciones. Midiéndolo en viñetas y quedándome con el promedio de seis por página, mientras que antes para leer doce viñetas debía hacer un clic, ahora debería hacer doce clics, uno por viñeta. Sin embargo, puede detenerse más tiempo en cada una, ya que no hay la “presión” que ejerce la misma página para que continuemos leyendo (¿me explico?).
Y hay otro aspecto digno de considerar: el atractivo visual. Al igual que las modernas “infografías” que surgen como setas por todas partes de la web, una página ejerce un mayor atractivo visual que una presentación, que además obliga a una acción mayor (hacer varios clics) que la una página (descender visualmente por ella o, a lo más, hacer un scroll para terminar de verla). Cuando vemos algo que contiene bastante información en un solo golpe de vista, tendemos a fijarnos más. Si nos exige algo más, como varias acciones físicas, a menos que el tema nos interese mucho, lo terminamos dejando de lado. ¿Se puede considerar al scroll una acción al mismo nivel que el clic?
Ahora bien, el formato “presentación” resulta mucho más adecuado para su visualización en dispositivos móviles. Empezando porque exige una acción menos compleja que la de un ordenador de escritorio (apuntar+hacer clic contra hacer un “tap”). Pero además, para mí como autor, me resulta mucho más fácil asegurarme de que la historia se va a ver leer bien en cualquier dispositivo usando el formato “presentación” que usando el formato “página” estándar. Como no sé desde que dispositivo van a acceder mis lectores, me aseguro de que utilizo el formato que tiene más posibilidades de leerse bien en todas partes.
Y con esto volvemos al principio. Porque el formato “presentación” deja muy de lado la posibilidad de imprimirse. Utilizarlo no deja de ser un acto que lleva implícito el rechazo al papel. De ahí mi pregunta: ¿ha llegado el momento de aceptar un futuro en el que el uso del papel será mucho menor y elaborar los (mis) comics pensando que se van a leer desde dispositivos móviles y no en papel o en un ordenador de escritorio?
Mi pregunta tiene mucho de retórica, la verdad. Seguramente, terminaré haciendo algunas pruebas (como la que hice) a ver como sale el experimento: no solamente que tan efectivo resulta a nivel narrativo, sino también que tanto esfuerzo representa y que beneficios (de todo tipo) reporta. Sin embargo, si habéis llegado hasta aquí, se agradece cualquier comentario.
CBEX123 empezó siendo el nombre que empleé para las recopilaciones de los comics que publicaba aquí. Sin embargo, hace un tiempo que decidí prescindir de él. Las nuevas recopilaciones ya no vendrán bajo ese nombre.
Sin embargo, no lo voy a dejar de usar. Aparte de ser el nombre de la cuenta de Twitter de este sitio, también es el nombre del suplemento de Proyecto Autodidacta que, desde hace aproximadamente un mes, podéis encontrar en Tumblr.
Hacía tiempo que quería tener un lugar donde recopilar enlaces interesantes y útiles sobre software e Internet que complementasen lo ofrecido en este sitio; principalmente, cosas para todo tipo de usuarios, tanto en inglés como en español. Probé varias alternativas que, por una u otra razón, no me terminaron de convencer. Finalmente, Tumblr me pareció la plataforma ideal para esta “curaduría” de contenidos.
Además, me gustó el concepto de suplemento (a raíz de leer de rebote una antigua entrada de Blogpocket) pues refleja exactamente la orientación del sitio: servir de añadido al principal, permitiendo ampliar desde allí la información.
Por ello, invitaros a que os paséis por CBEX123, que os suscribáis, lo sigáis por Tumblr o que sigáis la cuenta de Twitter (donde aparecen reflejados los enlaces que se publican).
Adaptación de Iván Lasso sobre textos escritos por Pilar Azagra y Juan Luís Chulilla, todo bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir Igual 3.0 España, en Proyecto Autodidacta. Recuerda que este material puede ser utilizado como quieras siempre que menciones la fuente y el producto resultante lo compartas de la misma manera.
Sigue el canal Twitter, hazte fan en la página de Facebook
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We’re big fans of LastPass, a cross-platform password manager that helps you create and manage secure, unique passwords for every site, but the point of failure is obvious: What happens if someone gets your master password? Here’s how you can beef up LastPass by turning a USB flash drive into a key you have to plug in to your computer before you can access your passwords. This way, the next time a service you use has been hacked—even if it’s LastPass—you won’t worry.
Esta es una reflexión muy particular acerca de un tema muy concreto: mis webcomics y su formato. Así que no creo que sea para todo el mundo, por lo que os emplazo a cerrar la pestaña de esta entrada y seguir vuestro camino, que el texto es largo. Ahora, si os interesa el tema (de manera particular o general), seguid adelante.
Desde hace algún tiempo, vengo dándole vueltas a un tema: ¿qué formato utilizar para los webcomics? Concretamente, para mis webcomics, los de Proyecto Autodidacta. Desde los inicios del proyecto, me he ceñido siempre al formato rectangular vertical, con una proporción aproximada al A4. La razón principal era (y es) que fuera posible imprimirlos sin dificultad.
Sin embargo, con el auge de los lectores electrónicos (lease tablets, eReaders variados, teléfonos móviles y dispositivos por el estilo), ¿ha llegado el momento de dejar de pensar en el papel y pensar únicamente en el formato electrónico, aprovechando las virtudes que nos ofrece?
Dado que se tratan de comics con pretensiones educativas, una de las razones de utilizar este medio de comunicación (aparte de ser el que más me gusta y adoro) es porque la fragmentación de la información en trozos pequeños facilita su asimilación, al mismo tiempo que los dibujos la refuerzan. Ahora bien, ¿en qué medida afectaría la presentación de viñetas de manera individual a esta característica hecho del cómic? Habitualmente, yo no juego mucho con la página, que viene a ser apenas un soporte para las viñetas. En ocasiones, me he lanzado con una splashpage, pero nada más. No busco el efectismo narrativo. Para lo que cuento, es mejor explicaciones someras, limitadas a entre seis y nueve viñetas por página (a veces menos).
Por ello, me estoy planteando un cambio de formato. Oh, nada radical: es decir, que no dejaría de hacer los comics tal y como los estoy haciendo hasta ahora. Pero estaba pensando en probar otros formatos, como el de un PDF empotrado con formato de presentación (vamos, algo así a lo de Slideshare) para realizar pequeñas cosas. De hecho, me lancé e hice una pequeña prueba que podéis ver a continuación:
Lo que me preocupa en cierta medida (que no deja de ser una preocupación un poco ociosa, hija de reflexiones ocasionales) es en como afectará a la asimilación de la información por parte del lector. Creo que el hecho de que se terminase imponiendo el formato de rectángulo vertical sobre el horizontal (ay, aquellos cuadernillos del “Guerrero del antifaz” de mi infancia…) es, mercado aparte, que resulta más fácil de leer porque el ojo tiene que desplazarse menos (no tengo ninguna fuente de esto, pero sospecho que es así). Pasar de un formato vertical a uno horizontal debería obligar a centrar la “acción” en eso, en el centro, dejando bastante aire alrededor en lugar de saturar la viñeta (¿sería diapositiva en este caso?) aprovechando todo el espacio disponible para incluir más información. Es decir, algo así como lo que ya he hecho al adaptar páginas que tenía ya creadas para publicarlas en Google+ y que lo podéis ver en la presentación que hay sobre este párrafo. Aunque sospecho que eso del “aire” lo he incumplido un poco.
Tomando esto como regla de oro, el obstáculo mayor que queda es que para mostrar más información se le obliga al lector a ejecutar más acciones. Midiéndolo en viñetas y quedándome con el promedio de seis por página, mientras que antes para leer doce viñetas debía hacer un clic, ahora debería hacer doce clics, uno por viñeta. Sin embargo, puede detenerse más tiempo en cada una, ya que no hay la “presión” que ejerce la misma página para que continuemos leyendo (¿me explico?).
Y hay otro aspecto digno de considerar: el atractivo visual. Al igual que las modernas “infografías” que surgen como setas por todas partes de la web, una página ejerce un mayor atractivo visual que una presentación, que además obliga a una acción mayor (hacer varios clics) que la una página (descender visualmente por ella o, a lo más, hacer un scroll para terminar de verla). Cuando vemos algo que contiene bastante información en un solo golpe de vista, tendemos a fijarnos más. Si nos exige algo más, como varias acciones físicas, a menos que el tema nos interese mucho, lo terminamos dejando de lado. ¿Se puede considerar al scroll una acción al mismo nivel que el clic?
Ahora bien, el formato “presentación” resulta mucho más adecuado para su visualización en dispositivos móviles. Empezando porque exige una acción menos compleja que la de un ordenador de escritorio (apuntar+hacer clic contra hacer un “tap”). Pero además, para mí como autor, me resulta mucho más fácil asegurarme de que la historia se va a ver leer bien en cualquier dispositivo usando el formato “presentación” que usando el formato “página” estándar. Como no sé desde que dispositivo van a acceder mis lectores, me aseguro de que utilizo el formato que tiene más posibilidades de leerse bien en todas partes.
Y con esto volvemos al principio. Porque el formato “presentación” deja muy de lado la posibilidad de imprimirse. Utilizarlo no deja de ser un acto que lleva implícito el rechazo al papel. De ahí mi pregunta: ¿ha llegado el momento de aceptar un futuro en el que el uso del papel será mucho menor y elaborar los (mis) comics pensando que se van a leer desde dispositivos móviles y no en papel o en un ordenador de escritorio?
Mi pregunta tiene mucho de retórica, la verdad. Seguramente, terminaré haciendo algunas pruebas (como la que hice) a ver como sale el experimento: no solamente que tan efectivo resulta a nivel narrativo, sino también que tanto esfuerzo representa y que beneficios (de todo tipo) reporta. Sin embargo, si habéis llegado hasta aquí, se agradece cualquier comentario.
drool.
Desire of the Endless.

Que Apple es una empresa muy cerrada es algo que ya sabemos todos. Ese férreo control que ejercen sobre sus productos es visto por unos de manera positiva y por otros como algo pernicioso. Sin embargo, hay que reconocer que en ocasiones se les va “un poco” la mano, como en el caso que nos ocupa ahora: la licencia del programa que sacaron esta semana, iBooks Author.
Las licencias son eso que casi nadie lee pero todo el mundo acepta y a veces esconden sorpresas desagradables, como ha descubierto Dan Wineman, que se tomó la molestia de leerla. ¿Y cual es la sorpresa? Pues que todo lo que hagas con el programa, o lo vendes a través de Apple o no lo vendes. Puedes ofrecerlo gratis donde te venga en gana, pero de venderlo nada.
Pero veamos que es lo que dice. La licencia que aparece en el “About” de la aplicación viene encabezada por el siguiente texto:
NOTA IMPORTANTE: Si usted cobra una tarifa por cualquier libro o cualquier otro trabajo generado usando este software (un “Trabajo”), sólo podrá vender o distribuir dicho trabajo a través de Apple (por ejemplo, a través de la iBookstore) y la distribución estará sujeta a un acuerdo por separado con Apple.
Esta nota ya de por sí escama. Pero si seguimos leyendo, en la sección 2 de la licencia pone:
B. Distribución de su Trabajo. Como condición de esta licencia y suponiendo que usted está conforme con sus términos, su trabajo se puede distribuir de la siguiente manera: (i) Si su Trabajo se ofrece gratis (sin costo), usted puede distribuir el Trabajo por cualquier medio; (ii) Si su Trabajo se ofrece a cambio de un pago (incluyendo que sea parte de un producto o servicio basado en suscripciones) sólo podrá distribuir el Trabajo a través de Apple y tal distribución está sujeta a las siguientes limitaciones y condiciones: (a) se le requerirá llegar a un acuerdo escrito por separado con Apple (o con un afiliado de Apple o subsidiario) antes de que tenga lugar cualquier distribución comercial de su Trabajo; y (b) Apple podrá determinar por cualquier razón y bajo su sola discreción no seleccionar su Trabajo para la distribución.
Traducción de la traducción: lo que he dicho antes, que lo que crees con iBook Author o lo vendes por medio de Apple (de manera que así la compañía se lleva una parte) o no lo vendes. En principio se puede argumentar que, de todas formas, no se puede hacer de otra manera porque el programa genera unos archivos que sólo valen para iBooks. Pero es que también permite generar archivos en los formatos PDF y TXT. Y esos sí se pueden distribuir por otros medios (aunque dudo que nadie pague por un TXT). Eso sin contar con que podría aparecer otra plataforma que permitiese importar los archivos generados con Author.
“Un paso en una dirección preocupante”
Vamos por partes. Como indica en Information Week Mitch Stolz, abogado de la Electronic Frontier Foundation, este tipo de restricciones no son nuevas en el diseño de gama alta y en el software empresarial. Pero lo considera como un paso en una dirección preocupante porque las limitaciones afectan a un programa que facilita el proceso creativo especialmente para el usuario final.
Y es que, como dice Stolz, estas limitaciones no suelen ser habituales en aplicaciones pensadas para usuarios no especializados. Aquí Apple ha introducido de una manera oscura algo que los destinatarios (recordemos que no apunta sólo a las empresas, sino a cualquier tipo de usuario) no se esperan que ocurra: que no tengan control comercial sobre lo que producen.
Esto debe de hacer reflexionar a los autores que quieran utilizar iBooks Author, pues esa “exclusividad” resulta perjudicial para sus intereses. Lo mejor para cualquier autor es poder poner su obra disponible por la mayor cantidad de canales posible. Lo que no es de recibo es que termine atando su obra a un canal debido a la herramienta que ha utilizado para producirla. Y eso sin contar con que, como dice la licencia, podrían no aceptar distribuirla con el simple argumento de “porque yo lo valgo” (no, ni siquiera necesitan argumentos).
Y otro punto: ¿Cómo perseguiría Apple a los infractores? Porque lo dicho en la sección 2 pareciera estar ahí puesto a manera de trampa, preparada para saltar en cuanto pueda y, con que coja a un par de infractores importantes y les calce unas demandas, amedrentar a todo el que intente llevarle la contraria en este punto. Porque perseguir a todos los infractores lo veo más difícil que las persecuciones usuales dentro del ámbito del software.
En resumen, me parece una condición abusiva para con sus usuarios, colocada para aprovecharse de la mala costumbre que tenemos de no leer los términos de las licencias y de la convención de que, habitualmente, las licencias de software para usuario final no ponen límites a la comercialización de lo producido con el programa. Aún me quedan las dudas de que sea aplicable en la práctica, pero eso es otra historia. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis acerca de todo esto?
Vía | Tinta-e
En Applesfera | iBooks Author a fondo, crea tus propios libros interactivos

Reconozco que la compra de Summify por parte Twitter no es algo que me haya hecho mucha gracia, especialmente después de lo que dije acerca del servicio. Desde que salió la noticia, he estado investigando algunas alternativas o servicios similares, como Paper.li, aunque hay que reconocer que no me terminan de convencer.
Supongo que en este mismo trance han de estar otros usuarios de Summify, y por ello es que el servicio News.me ha anunciado que se está poniendo las pilas para recibirlos, apresurándose para incorporar algunas mejoras con el fin de satisfacerlos.
¿Y qué es News.me? Pues un servicio del mismo tipo que Summify: recopila las noticias que más han circulado por Twitter entre nuestros contactos y nos ofrece un resumen diario en su web, enviándolo a nuestro correo o a través de su aplicación para iPad. Tiene también una lista de lectura donde podemos ir guardando cualquier articulo que encontremos por la web o donde van a parar, si queremos, los enlaces que marquemos como favoritos en Twitter.
En cuanto a la manera en que consiguen los enlaces que se incluyen en el resumen, según explican ellos mismos, lo hacen mediante una combinación de la frecuencia con la que estos aparecen entre los usuarios a los que seguimos y datos procedentes de Bit.ly que indican cuantas personas están picnhando en dichos enlaces.
En comparación con Summify, News.me es mucho más limitado, especialmente a la hora de configurar las preferencias. Sin embargo, se han puesto manos a la obra y han comunicado que próximamente añadirán nuevas características. Concretamente: soporte para Facebook, configuración para decidir a que hora recibir el resumen, soporte para zonas horarias y posibilidad de configurar cuantos artículos queremos que aparezcan en nuestro resumen.
Cuando aparecerán estas nuevas características es algo que no han especificado todavía, aunque si quieren aprovechar el tirón de los usuarios que se han llevado un jarro de agua fría con la venta de Summify deberían implementarlas cuanto antes. Por mi parte, espero que sea así: me había acostumbrado a Summify y le estoy buscando un reemplazo que se asemeje lo más posible.
Vía | The Next Web
Enlace | News.me

Uno de los muchos usos que se le puede dar a Tumblr es el de repositorio personal; es decir, un sitio donde se recopile toda la actividad que mostramos en otros sitios a través de RSS. Pero desde hace un tiempo, Tumblr ya no permite importar feeds en los blogs nuevos y en el caso de blogs que ya usaban esa característica, pueden seguir usándola pero sin añadir ningún feed más.
De todas formas, si tenemos la necesidad de importar RSS, podemos recurrir a un servicio gratuito llamado TumblRSS, que nos permite importar cuanto feed queramos para que las actualizaciones que se hagan en cualquiera de ellps aparezcan en el blog de Tumblr que seleccionemos (de los que hayamos creado nosotros, claro está).
Para usar TumblRSS no necesitamos abrirnos cuenta, pues nos identificamos con la de Tumblr, al tiempo que le damos acceso al servicio para poder publicar. Una vez hecho esto, podremos añadir tantos feeds como queramos. Al hacerlo, si tenemos varios blogs, podremos elegir en cual de ellos queremos que aparezcan las publicaciones y si queremos que aparezcan como posts de texto o como enlaces.
Hay que tener en cuenta que el servicio está aún en beta, por lo que tiene aún mucho margen de mejora. Por ejemplo, si queremos cambiar el blog en el que publicamos un feed, debemos borrarlo y añadirlo de nuevo en lugar de simplemente cambiar las propiedades de esa importación. Además, sólo ofrece soporte para posts de texto o enlaces. En el caso de posts de imágenes, aparecerán dentro de un post de texto.
Otro aspecto importante que no hay que dejar de lado es el de la limitación de posts. El límite de Tumblr es de 100 posts al día. TumblRSS no puede evitar este límite, por lo que si publicas mucho en otros sitios cuyo feed estés importando, esas publicaciones contarán también como publicaciones de Tumblr. Es más: si nos pasamos, es posible que Tumblr bloquee la aplicación.
En el tiempo que la he probado, también se ha comportado de manera un tanto inestable, duplicándome posts en algunas ocasiones, por lo que no conviene dejar de revisar el blog de vez en cuando a ver si es necesario hacer limpieza.
A pesar de estos problemas y limitaciones, TumblRSS es una herramienta a tener en cuenta si lo que queremos es usar Tumblr para unificar en un solo sitio la actividad que tengamos en otros lugares. Podéis conocer más acerca de estas limitaciones en el blog de la herramienta, y más en esta entrada
Vía | Make Use Of
Enlace | TumblRSS
La autopublicación en la red está de moda. Los media se hacen eco de dos o tres excepciones exitosas y el discurso de evitar a los intermediarios se está mediatizando y calando en el mundo literario (aspirantes incluidos).
Pero no todo el monte es orégano. Nadie nos impide estar aporreando teclas durante unos meses y luego subir el resultado a cualquier web destinada para ello (propia o ajena). Pero si queremos hacerlo bien, debemos asumir que hay que realizar una serie de tareas que, en el caso de una editorial convencional, suelen estar repartidas entre varias personas. De eso trata esta lista que enumero a continuación.
Si la he llamado “cosas en las que no habías pensado” es porque, cuando empezamos a fantasear sobre publicar en Internet, nos solemos olvidar de algunos detallitos. Y estos son esos detallitos:
1- Crear la obra desde cero.
2- Revisar la obra. Considerar cambios en cosas como la trama, los nombres, el título, etc. Intentar tomar las decisiones más apropiadas de la manera más objetiva posible (¿sobre tu propia obra? ¡Uf!)
3- Hacer las correcciones pertinentes de ortografía y gramática, dejando de lado nuevas correcciones en la propia narración (porque si no, no terminarás nunca).
4- Crear el envoltorio: la portada, un pequeño resumen del libro (como los que aparecen en la contraportada de los de papel) y, quizá, una pequeña biografia tuya. Hay que considerar que la portada tiene que ser atractiva y el resumen, enganchante. No son cosas que se hacen en un día.
5- Convertir la obra de forma correcta a los formatos electrónicos más populares: PDF, EPUB y MOBI. Tal vez alguno más, como el FB2 o el AZW. Y lo más importante: verificar que se muestra bien en todos los formatos y en los dispositivos que se tengan al alcance, comprobando que los enlaces (si los hay) funcionen, que el índice funcione y sea correcto, que la división en capítulos es la que se había pensado, etc.
6- Establecer la comercialización. ¿Va a ser gratuito o vas a cobrar por él? Si vas a cobrar, ¿cuánto? ¿Y cómo vas a cobrar? En el precio que pongas tienes que tener en cuenta si en las plataformas en que lo coloques se te va a descontar algo del PVP, o si la pasarela de pago que utilices se lleva una comisión. Cuidado, porque lo mismo piensas que poniéndolo a $2 te vas a llevar íntegra esa cantidad. Y no es así: es muy probable que alguien se lleve por el camino un buen pellizco.
6.5- [actualización] A instancias de Javier Pastor desde Google+, añado un medio punto: decidir bajo que licencia vas a publicar y todo lo que eso comporta. ¿Creative Commons? ¿Alguna otra licencia flexible? ¿Simplemente bajo el derecho de autor convencional? ¿O quizá lo dejarás en Dominio Público? Todas tienen sus pros y sus contras, tanto desde un punto de vista ideológico como meramente práctico. Por cierto, ¿vas a registrarlo en alguna parte? Otro punto a tomar en cuenta.
7- Distribuir el libro por cuanta plataforma sea posible. Lidiar con los mecanismos de subida. Modificar el archivo de la obra de acuerdo a los requerimientos de la plataforma (aunque si hemos sido previsores, no será necesario hacerlo).
8- Establecer una estrategia publicitaria. ¿Como te vas a dar a conocer? ¿Vas a contratar anuncios en sistemas como AdWords? ¿Vas a abrir cuentas y páginas en las principales redes sociales dedicadas a tu obra? ¿Cuánto tiempo vas a destinar a la promoción y comunicación? ¿Con qué tipo de contenido vas a alimentar las redes sociales?
9- Llevar a cabo la estrategia publicitaria siguiendo los pasos que hayas definido previamente.
10- Rezar porque el libro se venda/descargue.
Seguro que me he saltado algo (siempre me suelo quedar con esta sensación al escribir una lista), por lo que podéis añadir cualquier cosa en los comentarios, que os lo agradeceré. Y además, obviamente, la lista no es detallada, ni mucho menos. Cada punto da para hablar mucho porque también requiere mucha labor.
Reconozco que esta lista es más fruto de la observación que de la experiencia, o al menos lo es relativamente (no en vano tengo algunos comics puestos en la red para descargar). El problema es que, generalmente, los autores llegamos hasta el paso 3, quizá el 4; mediocremente y con conocimientos limitados hasta el 5 (con excepción de los que son también ilustradores, claro). A partir de ahí, todo lo reducimos a un poco de spam esporádico y sin ninguna estrategia en los canales de que dispongamos. Los más audaces crean canales adicionales pero pasan en muy poco tiempo a tenerlos pobremente activos (seguro, estoy muy seguro, que hay muchas más excepciones de las que conozco).
Y sobre todo, es una lista a manera de recordatorio: tengo un par de proyectos en mente en los que creo que será necesario seguir esta lista. En el caso de que prosperen, por aquí estaré dando cuenta de mis hallazgos, descubrimientos e invenciones. Mientras tanto, espero que al menos sirva para que, si alguien está haciéndose el cuento de la lechera con esa obra que está escribiendo para colgarla en Internet, por lo menos ponga un poco los pies en la tierra y empiece a prever la carga de trabajo que se le viene encima si pretende llegar lo más lejos posible.
La imagen es de jblyberg
La autopublicación en la red está de moda. Los media se hacen eco de dos o tres excepciones exitosas y el discurso de evitar a los intermediarios se está mediatizando y calando en el mundo literario (aspirantes incluidos).
Pero no todo el monte es orégano. Nadie nos impide estar aporreando teclas durante unos meses y luego subir el resultado a cualquier web destinada para ello (propia o ajena). Pero si queremos hacerlo bien, debemos asumir que hay que realizar una serie de tareas que, en el caso de una editorial convencional, suelen estar repartidas entre varias personas. De eso trata esta lista que enumero a continuación.
Si la he llamado “cosas en las que no habías pensado” es porque, cuando empezamos a fantasear sobre publicar en Internet, nos solemos olvidar de algunos detallitos. Y estos son esos detallitos:
1- Crear la obra desde cero.
2- Revisar la obra. Considerar cambios en cosas como la trama, los nombres, el título, etc. Intentar tomar las decisiones más apropiadas de la manera más objetiva posible (¿sobre tu propia obra? ¡Uf!)
3- Hacer las correcciones pertinentes de ortografía y gramática, dejando de lado nuevas correcciones en la propia narración (porque si no, no terminarás nunca).
4- Crear el envoltorio: la portada, un pequeño resumen del libro (como los que aparecen en la contraportada de los de papel) y, quizá, una pequeña biografia tuya. Hay que considerar que la portada tiene que ser atractiva y el resumen, enganchante. No son cosas que se hacen en un día.
5- Convertir la obra de forma correcta a los formatos electrónicos más populares: PDF, EPUB y MOBI. Tal vez alguno más, como el FB2 o el AZW. Y lo más importante: verificar que se muestra bien en todos los formatos y en los dispositivos que se tengan al alcance, comprobando que los enlaces (si los hay) funcionen, que el índice funcione y sea correcto, que la división en capítulos es la que se había pensado, etc.
6- Establecer la comercialización. ¿Va a ser gratuito o vas a cobrar por él? Si vas a cobrar, ¿cuánto? ¿Y cómo vas a cobrar? En el precio que pongas tienes que tener en cuenta si en las plataformas en que lo coloques se te va a descontar algo del PVP, o si la pasarela de pago que utilices se lleva una comisión. Cuidado, porque lo mismo piensas que poniéndolo a $2 te vas a llevar íntegra esa cantidad. Y no es así: es muy probable que alguien se lleve por el camino un buen pellizco.
6.5- [actualización] A instancias de Javier Pastor desde Google+, añado un medio punto: decidir bajo que licencia vas a publicar y todo lo que eso comporta. ¿Creative Commons? ¿Alguna otra licencia flexible? ¿Simplemente bajo el derecho de autor convencional? ¿O quizá lo dejarás en Dominio Público? Todas tienen sus pros y sus contras, tanto desde un punto de vista ideológico como meramente práctico. Por cierto, ¿vas a registrarlo en alguna parte? Otro punto a tomar en cuenta.
7- Distribuir el libro por cuanta plataforma sea posible. Lidiar con los mecanismos de subida. Modificar el archivo de la obra de acuerdo a los requerimientos de la plataforma (aunque si hemos sido previsores, no será necesario hacerlo).
8- Establecer una estrategia publicitaria. ¿Como te vas a dar a conocer? ¿Vas a contratar anuncios en sistemas como AdWords? ¿Vas a abrir cuentas y páginas en las principales redes sociales dedicadas a tu obra? ¿Cuánto tiempo vas a destinar a la promoción y comunicación? ¿Con qué tipo de contenido vas a alimentar las redes sociales?
9- Llevar a cabo la estrategia publicitaria siguiendo los pasos que hayas definido previamente.
10- Rezar porque el libro se venda/descargue.
Seguro que me he saltado algo (siempre me suelo quedar con esta sensación al escribir una lista), por lo que podéis añadir cualquier cosa en los comentarios, que os lo agradeceré. Y además, obviamente, la lista no es detallada, ni mucho menos. Cada punto da para hablar mucho porque también requiere mucha labor.
Reconozco que esta lista es más fruto de la observación que de la experiencia, o al menos lo es relativamente (no en vano tengo algunos comics puestos en la red para descargar). El problema es que, generalmente, los autores llegamos hasta el paso 3, quizá el 4; mediocremente y con conocimientos limitados hasta el 5 (con excepción de los que son también ilustradores, claro). A partir de ahí, todo lo reducimos a un poco de spam esporádico y sin ninguna estrategia en los canales de que dispongamos. Los más audaces crean canales adicionales pero pasan en muy poco tiempo a tenerlos pobremente activos (seguro, estoy muy seguro, que hay muchas más excepciones de las que conozco).
Y sobre todo, es una lista a manera de recordatorio: tengo un par de proyectos en mente en los que creo que será necesario seguir esta lista. En el caso de que prosperen, por aquí estaré dando cuenta de mis hallazgos, descubrimientos e invenciones. Mientras tanto, espero que al menos sirva para que, si alguien está haciéndose el cuento de la lechera con esa obra que está escribiendo para colgarla en Internet, por lo menos ponga un poco los pies en la tierra y empiece a prever la carga de trabajo que se le viene encima si pretende llegar lo más lejos posible.
La imagen es de jblyberg
CBEX123 empezó siendo el nombre que empleé para las recopilaciones de los comics que publicaba aquí. Sin embargo, hace un tiempo que decidí prescindir de él. Las nuevas recopilaciones ya no vendrán bajo ese nombre.
Sin embargo, no lo voy a dejar de usar. Aparte de ser el nombre de la cuenta de Twitter de este sitio, también es el nombre del suplemento de Proyecto Autodidacta que, desde hace aproximadamente un mes, podéis encontrar en Tumblr.
Hacía tiempo que quería tener un lugar donde recopilar enlaces interesantes y útiles sobre software e Internet que complementasen lo ofrecido en este sitio; principalmente, cosas para todo tipo de usuarios, tanto en inglés como en español. Probé varias alternativas que, por una u otra razón, no me terminaron de convencer. Finalmente, Tumblr me pareció la plataforma ideal para esta “curaduría” de contenidos.
Además, me gustó el concepto de suplemento (a raíz de leer de rebote una antigua entrada de Blogpocket) pues refleja exactamente la orientación del sitio: servir de añadido al principal, permitiendo ampliar desde allí la información.
Por ello, invitaros a que os paséis por CBEX123, que os suscribáis, lo sigáis por Tumblr o que sigáis la cuenta de Twitter (donde aparecen reflejados los enlaces que se publican).
Adaptación de Iván Lasso sobre textos escritos por Pilar Azagra y Juan Luís Chulilla, todo bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir Igual 3.0 España, en Proyecto Autodidacta. Recuerda que este material puede ser utilizado como quieras siempre que menciones la fuente y el producto resultante lo compartas de la misma manera.
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Hay que reconocerles a Google que están que no paran con su red social y que cada semana introducen novedades. Hace un par de días, llegó el “creador de memes“ y ahora han presentado otras nuevas características, de entre las que destaca la grabación de vídeo directamente desde el formulario de “novedades”.
Ahora, si pinchamos en el ícono de añadir vídeo, al final del todo tenemos una nueva opción llamada “Grabar vídeo”. Se nos abrirá una ventana interior y una vez le demos los permisos necesarios a Flash para acceder a la webcam y al micrófono, podremos grabar. Según parece, a juzgar por el indicador de tiempo, podremos grabar hasta 15 minutos como máximo.
Una vez que terminemos, el video aparecerá adjunto a nuestra publicación y podremos compartirlo con quien queramos. Luego, lo encontraremos en la sección de vídeos de nuestro perfil, aunque curiosamente también aparece en nuestro álbum de “Fotos de publicaciones”, aunque no estoy seguro de si esto es una feature o es un bug.
Además de esta característica, recientemente han introducido el autocompletado de hashtags, de manera que al escribir algo precedido por #, nos irán apareciendo sugerencias; también han incluido la posibilidad de publicar actualizaciones desde una búsqueda, incluyendo automáticamente un enlace a ésta, y se han hecho mejoras en las aplicaciones de Android e iOS para acceder a la sección “What’s hot” y poder ver quien ha pulsado +1 en nuestras publicaciones.
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